Deducción del IRPF por Cambio de Ventanas Kömmerling: Requisitos y Ahorro
Cambiar las ventanas de una vivienda puede mejorar notablemente el aislamiento térmico y acústico, reducir las infiltraciones de aire y contribuir a disminuir la demanda energética del inmueble. Pero además, en determinadas circunstancias, esta actuación puede permitir acceder a una deducción en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética.
En 2026 continúan vigentes determinadas deducciones estatales relacionadas con la rehabilitación energética de viviendas. Esto significa que la instalación de ventanas de PVC Kömmerling, al igual que otras ventanas energéticamente eficientes, puede formar parte de una actuación susceptible de deducción siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Es importante aclarar desde el principio que la deducción no se concede por instalar una marca concreta de ventanas. No existe una deducción específica por utilizar Kömmerling. Lo que determina el derecho fiscal es la mejora energética conseguida en la vivienda y acreditada mediante certificados de eficiencia energética antes y después de la actuación.
Actualmente, la normativa contempla deducciones del 20 %, 40 % y 60 %, dependiendo del tipo y alcance de la mejora realizada. Las dos primeras pueden aplicarse a actuaciones sobre una vivienda concreta; la del 60 % está vinculada a obras de rehabilitación energética realizadas en edificios de uso predominantemente residencial.
¿Se puede desgravar el cambio de ventanas en el IRPF?
Sí, el cambio de ventanas puede dar derecho a deducción, pero no de forma automática.
No basta con presentar una factura que indique que se han instalado ventanas de PVC de altas prestaciones. La normativa exige demostrar que la actuación ha producido una mejora energética determinada.
Para ello se comparan dos certificados:
el certificado de eficiencia energética anterior a la obra y el certificado energético posterior a la sustitución de las ventanas.
Estos certificados permiten determinar si la mejora alcanza los porcentajes exigidos para acceder a alguna de las deducciones.
Por tanto, una familia que cambie unas antiguas ventanas de aluminio sencillo por unas nuevas ventanas de PVC Kömmerling con doble o triple acristalamiento podría conseguir una mejora importante, pero será el resultado del certificado energético el que determine finalmente si existe derecho a deducir.
Deducción del 20 % por reducir la demanda de calefacción y refrigeración
Una de las posibilidades previstas actualmente permite deducir el 20 % de las cantidades satisfechas por obras realizadas para reducir la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda.
Para poder aplicarla, el certificado energético posterior debe acreditar una reducción de al menos un 7 % en la suma de los indicadores de demanda de calefacción y refrigeración respecto al certificado anterior.
Esta deducción puede aplicarse a cantidades satisfechas hasta el 31 de diciembre de 2026. El certificado energético posterior debe expedirse antes del 1 de enero de 2027. La base máxima anual es de 5.000 euros.
Esto significa que, si se cumplen todos los requisitos y la base de deducción alcanza los 5.000 euros, la deducción máxima asociada a esta modalidad sería de 1.000 euros.
Por ejemplo, si una sustitución de ventanas cuesta 4.000 euros y la mejora energética acreditada supera el 7 % exigido, la deducción potencial sería del 20 %, es decir, 800 euros, siempre que se cumplan también el resto de condiciones fiscales.
Deducción del 40 % por mejora del consumo de energía primaria
Existe una segunda modalidad más exigente, pero también con una deducción superior.
Permite deducir el 40 % de las cantidades satisfechas cuando la actuación consigue reducir en al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable, o cuando la vivienda alcanza una calificación energética A o B tras las obras.
También es necesario demostrarlo mediante certificado energético antes y después de la intervención.
Para esta deducción, las cantidades pueden satisfacerse hasta el 31 de diciembre de 2026, y el certificado posterior debe expedirse antes del 1 de enero de 2027.
La base máxima anual es de 7.500 euros.
Por tanto, en el supuesto de alcanzar la base máxima y cumplir todos los requisitos, el ahorro fiscal potencial podría llegar a 3.000 euros.
No obstante, cambiar únicamente las ventanas no siempre será suficiente para conseguir una reducción del 30 % del consumo de energía primaria no renovable. Dependerá del estado inicial de la vivienda, la superficie acristalada, la orientación y el resto de la envolvente.
En determinadas viviendas puede ser necesario combinar el cambio de ventanas con otras actuaciones como aislamiento de fachada, SATE, aislamiento de cubierta o mejoras adicionales en la envolvente térmica.
Deducción del 60 % en rehabilitación energética de edificios
La tercera posibilidad se dirige a propietarios de viviendas situadas en edificios de uso predominantemente residencial donde se realiza una actuación global de rehabilitación energética.
En este caso, la deducción puede llegar al 60 % cuando el certificado energético del edificio demuestra una reducción mínima del 30 % del consumo de energía primaria no renovable, o cuando se alcanza una calificación energética A o B.
Estas obras pueden realizarse hasta el 31 de diciembre de 2027, y el certificado energético posterior deberá expedirse antes del 1 de enero de 2028.
La base máxima anual es de 5.000 euros, aunque las cantidades que excedan ese límite pueden trasladarse a los cuatro ejercicios siguientes, con una base acumulada máxima de 15.000 euros.
Esta modalidad es especialmente relevante en comunidades de propietarios donde se acometen conjuntamente actuaciones como SATE, aislamiento de cubiertas y sustitución de ventanas.
En esos casos, el cambio de ventanas puede integrarse dentro de un proyecto de rehabilitación energética mucho más amplio.
¿Por qué unas ventanas Kömmerling pueden ayudar a cumplir estos requisitos?
Las ventanas de PVC modernas están diseñadas para mejorar las prestaciones térmicas respecto a muchas carpinterías antiguas.
En viviendas que todavía conservan perfiles de aluminio sin rotura de puente térmico, ventanas de vidrio sencillo o carpinterías con infiltraciones de aire, la diferencia puede ser considerable.
Una ventana eficiente combina diferentes elementos:
perfil de PVC, vidrio aislante, juntas de estanqueidad, herrajes, cajón de persiana y una instalación correctamente sellada.
Los sistemas Kömmerling pueden configurarse con dobles o triples acristalamientos, vidrios bajo emisivos, control solar y diferentes composiciones según las necesidades energéticas de cada vivienda.
Sin embargo, para la deducción fiscal lo importante no es únicamente la ficha técnica de la ventana.
Hay que demostrar la mejora del conjunto de la vivienda mediante certificación energética.
El certificado energético antes de cambiar las ventanas
Este es uno de los puntos que más fácilmente puede olvidarse.
Antes de comenzar las obras conviene disponer de un certificado de eficiencia energética previo.
La normativa permite utilizar un certificado expedido anteriormente siempre que no hayan transcurrido más de dos años entre la fecha de expedición y el inicio de las obras.
Esto significa que, si estás pensando en cambiar las ventanas buscando además aprovechar la deducción fiscal, lo recomendable es planificar primero la certificación energética.
El técnico analizará las características actuales de la vivienda:
tipo de fachada, ventanas existentes, vidrios, orientación, climatización y otros elementos.
Después de realizar la obra se emite un segundo certificado para comparar los resultados.
El certificado energético después de la obra
Una vez instaladas las nuevas ventanas se necesita un nuevo certificado.
Ese documento es el que acreditará si se ha conseguido:
una reducción mínima del 7 % en demanda de calefacción y refrigeración, o una reducción del 30 % en consumo de energía primaria no renovable, dependiendo de la modalidad que quiera aplicarse.
El certificado debe estar correctamente expedido y registrado conforme al procedimiento oficial de certificación energética.
Por eso no basta con un documento comercial del fabricante indicando el valor térmico de la ventana.
Debe intervenir un técnico competente para realizar la certificación energética de la vivienda.
¿Qué gastos pueden formar parte de la deducción?
La base puede incluir no solo el coste de las ventanas.
La normativa contempla diferentes cantidades necesarias para realizar la actuación, como los materiales, ejecución de las obras, honorarios profesionales, proyectos técnicos, dirección de obra y el coste de los certificados energéticos.
También deben descontarse las cantidades que hayan sido subvencionadas o vayan a serlo mediante ayudas públicas.
Además, los pagos deben realizarse mediante medios bancarios trazables. El BOE menciona tarjeta de crédito o débito, transferencia bancaria, cheque nominativo o ingreso en cuenta.
Los pagos en efectivo no generan derecho a la deducción.
Por eso es recomendable conservar correctamente toda la documentación.
Como checklist práctico, conviene guardar:
- certificado energético anterior;
- presupuesto aceptado;
- factura completa de las ventanas;
- justificante de transferencia o pago bancario;
- certificado energético posterior;
- justificantes del técnico certificador;
- documentación de posibles subvenciones recibidas.
Ejemplo de ahorro fiscal cambiando ventanas
Imaginemos una vivienda de Móstoles con antiguas ventanas de aluminio.
El propietario decide instalar nuevas ventanas de PVC Kömmerling y el coste total de la actuación asciende a 5.000 euros.
Antes de las obras obtiene el certificado energético correspondiente.
Después de sustituir las ventanas, el nuevo certificado demuestra una reducción del 8 % en la demanda de calefacción y refrigeración.
Al superar el mínimo del 7 %, podría encajar en la deducción del 20 %, siempre que cumpla el resto de requisitos.
En ese supuesto:
5.000 € × 20 % = 1.000 € de deducción potencial.
Si, por otro lado, una actuación de 7.500 euros permite acreditar una reducción del 30 % del consumo de energía primaria no renovable, podría estudiarse la deducción del 40 %.
En ese caso:
7.500 € × 40 % = 3.000 € de deducción potencial.
Son ejemplos simplificados. La aplicación definitiva dependerá de la situación fiscal del contribuyente y del cumplimiento completo de la normativa.
¿Puedo solicitar una ayuda y además aplicar la deducción?
Puede existir compatibilidad con determinados programas de ayudas, pero las cantidades subvencionadas deben descontarse de la base utilizada para calcular la deducción.
Por ejemplo, si una actuación cuesta 8.000 euros y existe una ayuda pública definitiva de 2.000 euros, esos 2.000 euros no formarían parte de la cantidad sobre la que se calcula esta deducción.
La normativa establece expresamente que las cantidades subvencionadas deben descontarse.
Por eso resulta importante conservar también la resolución de concesión de las ayudas.
¿Qué tipo de vivienda puede beneficiarse?
Las deducciones del 20 % y del 40 % pueden aplicarse sobre la vivienda habitual y, en determinadas condiciones, sobre otra vivienda propiedad del contribuyente que esté alquilada para uso residencial o en expectativa de alquiler.
Para las actuaciones realizadas en 2026, una vivienda en expectativa de alquiler debe destinarse al alquiler antes del 31 de diciembre de 2027 para cumplir esta condición.
Las zonas afectas a una actividad económica tienen restricciones específicas, al igual que garajes, trasteros, jardines, piscinas y determinados elementos que no forman parte de la vivienda a estos efectos.
¿Todas las ventanas eficientes consiguen la deducción?
No.
Este es probablemente el punto más importante de todo el artículo.
La instalación de ventanas Kömmerling, aunque sean de altas prestaciones, no garantiza automáticamente una deducción fiscal.
El resultado depende del comportamiento global de la vivienda.
Dos vecinos podrían instalar exactamente las mismas ventanas y obtener resultados energéticos distintos debido a diferencias en orientación, aislamiento de fachada, superficie acristalada o climatización.
Por eso recomendamos realizar primero el estudio energético correspondiente.
Cambiar ventanas en Móstoles y Madrid
En Castillo Cerramientos trabajamos con soluciones de PVC Kömmerling para viviendas de Móstoles, Madrid y diferentes municipios de la zona sur.
Cuando un cliente quiere mejorar la eficiencia energética de su vivienda, estudiamos aspectos como:
tipo de ventana existente, orientación, dimensiones, acristalamiento, sistema de apertura y problemas actuales de aislamiento.
Después se puede configurar la nueva ventana con el perfil y vidrio más adecuados para el proyecto.
Si además quieres estudiar la posibilidad de aplicar la deducción del IRPF por cambio de ventanas, recomendamos coordinar previamente la actuación con un técnico competente para disponer del certificado energético anterior.
Deducción IRPF por ventanas Kömmerling en 2026
En 2026 el cambio de ventanas sigue pudiendo formar parte de las actuaciones de mejora energética con derecho a deducción.
Actualmente pueden existir tres escenarios principales: 20 % por reducción de demanda energética, 40 % por una mejora energética más importante y 60 % cuando la actuación forma parte de una rehabilitación energética del edificio.
La clave está en planificar correctamente la intervención.
Primero se realiza o revisa el certificado energético anterior, después se instalan las nuevas ventanas y finalmente se obtiene el certificado posterior.
Con esta documentación se puede demostrar objetivamente la mejora conseguida.
Cambiar unas ventanas antiguas por unas nuevas ventanas de PVC Kömmerling puede mejorar el confort, reducir las infiltraciones de aire y ayudar a disminuir la demanda energética de la vivienda. Y si la mejora alcanza los niveles establecidos legalmente, también puede generar un ahorro fiscal significativo en el IRPF.
Información actualizada a septiembre de 2026. Al tratarse de una deducción fiscal sujeta a requisitos, conviene revisar cada caso concreto con un asesor fiscal o con la Agencia Tributaria antes de presentar la declaración.
